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La sonrisa de Haruna · La nueva gerente

La sonrisa de Haruna · La nueva gerente
Nombre JP 春香の笑顔 (Haruka no egao)
Nombre IG La sonrisa de Haruna · La nueva Gerente
Episodio # 002
Información
Guión SamanthaNanami
História SamanthaNanami
Animación
Fecha de Estreno
Estreno España
Navegación
Anterior Inazuma MuSiC E002 - Ya sabemos contra quien jugamos
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Los dos chicos llamaron a la puerta de la clase, preguntaron por el capitán del equipo de fútbol, el cuál salió encantado de la clase. Al ver la cara de preocupación de sus amigos se pensó lo peor. Seguro que la Royal Academy/Instituto Imperial había decidido no jugar contra ellos. Seguro. Pero en cuanto Darren/Tachimukai y Sccoty/Kogure abrieron la boca, el rostro de Mark/Endo cambió de suponer algo malo a estar muy enfadado. ¡AQUELLO NO PODÍA PERMITIRLO!

― ¿Estas enfadado? ―preguntó Sccoty/Kogure.

― Si quieres me pongo a saltar de la alegría ―le dijo Mark/Endo―. Justamente el mismo día del partido. ¿sabéis a que hora llegaréis?

― Suponemos que para la segunda parte.

― podremos apañárnoslas sin vosotros la primera parte, ¡pero tenéis que volver! ¿Entendido? ―dijo poniendo un tono serio en su voz. (n/a: Me han cambiado a Mark/Endo T.T)

― ¡Si capitán!

Mark/Endo volvió a su clase algo deprimido, se sentó en su asiento y en unos cuantos papelitos que arrancó de su libreta, escribió lo que Sccoty/Kogure y Darren/Tachimukai le habían dicho, y con mucho disimulo le pasó uno a Axel/Goenji, otro a Jude/Kido, a Silvia/Aki, Nelly/Natsumi, Albin y Sakura. En cuanto sus amigos leyeron la susodicha nota, miraron a Mark/Endo con cara de joder, la hemos pifiado bien. El profesor de turno se dio cuenta de que sus queridos alumnos estaban distraídos y les envió mas tarea que al resto de clase.

Las clases del segundo día acabaron. Eso anunciaba que los alumnos tenían toda la tarde más o menos libre. La mayoría iba a almorzar y poco después iban a las actividades de los clubs. El Raimon se separó por un rato, lo que le daba tiempo de almorzar e ir corriendo a la escuela. Daba igual que estuviera nevando, o lloviendo, o que en la calle hubiesen 45ºC, que siempre entrenaban. Jude/Kido y Celia/Haruna habían decidido almorzar juntos en un restaurante no muy lejano de la escuela para hablar un poco los dos. Aunque estaban en la misma escuela, Celia/Haruna estaba en segundo y Jude/Kido en tercero, y sumando a que no vivían juntos, pues eso hacía más difícil que pudieran estar juntos. Durante el trayecto no habían dicho apenas nada; como mucho comentar el buen tiempo que hacía. Llegaron y pidieron una mesa para dos, se sentaron y mientras les traían la comida decidieron charlar un poco. No sabían de que hablar, pues la vida personal del otro le resultaba un poco lejana. Al final fue Jude/Kido quién tomó las riendas de la conversación.

― ¿Cómo te van los estudios?

― Ni bien ni mal ―le respondió―, lo normal.

― Me alegro.

Y de nuevo silencio. Nada de que poder hablar. Hasta que Celia/Haruna recibió un mensaje de Shawn/Fubuki. Al parecer el Instituto Alpino/Secundaria Haruken iba a hacer una visita a la ciudad para hacer un pequeño proyecto de la clase de economía, y que quería pasar un rato con todos y ver el partido. Era increíble, había llegado tan lejos la noticia del partido. Nada más leerlo Celia/Haruna esbozó una sonrisa. Eso significaba volver a ver a su amigo. Aunque la verdad, para la chica Shawn/Fubuki no era una amigo. Para ella significaba algo más que no podía confesar, y que tampoco estaba muy segura de aquel extraño sentimiento. Su hermano se percató de la sonrisa boba que su hermana pequeña había esbozado en su hermoso rostro.

― ¿De quién era el mensaje que tanto te ha hecho sonreír?

― De Shawn/Fubuki. Dice que vendrá en unos días para hacer un trabajo de Economía y que además se queda para el partido.

― ¿Y por qué sonreías?

― Porque es un amigo y me alegro de que vuelva.

― ¿Solo eso?

― Hermanito, ¿esto es una conversación o un interrogatorio? ―le acusó― Si sigues así te convertirás en un gran detective.

La conversación fue de bien en mejor, ya que Jude/Kido seguía haciendo preguntas algo extrañas que su hermana respondía riendo. Poco después la comanda les fue entregada y se pusieron a comer mientras hablaban de lo divertido que era jugar al fútbol con Mark/Endo. Cuando miraron sus respectivos relojes se dieron cuenta de que había llegado la hora del entrenamiento. Terminaron de comer como unos locos y salieron del restaurante de camino a la escuela.

Sin embargo, en la escuela había algo que no le cuadraba a nadie. Samantha, la chica nueva de la escuela, estaba allí.

― ¿Qué haces aquí? ―le preguntó Axel/Goenji a Sam.

― Pregúntale a nuestro querido profesor de Educación Física ―dijo el Samantha sentada en el banquillo, con los ojos cerrados y el ceño fruncido con expresión de enfado.

― ¿Pero qué ocurre? ―preguntó Celia/Haruna

― ¿Lo voy a tener que contar desde el principio cierto? ―dijo― Pues ahora mismo os lo digo; cuando me matriculé en la escuela se me olvido, o mejor dicho, no sabía que tenía me entrar en un club. Como no lo hice, un profesor se toma la libertad de inscribirte en uno. En mi caso fue el profesor de Educación Física. El resto como se dice, es historia.

― Es decir, que te han metido en el club de Fútbol porque sí.

― Exactamente.

― ¿Sabes jugar al fútbol, no? ―le preguntó Mark/Endo.

― Esto... pues no ―confesó―. Apenas se algo de fútbol, soy mas de letras y música.

Mark/Endo se puso a pensar (n/a: Definitivamente, ¡este no es el Endo de siempre!), y sus compañeros lo miraron con cara de extrañeza. Mark/Endo era impulsivo, sí, pero aquello era... extraño... demasiado centrado como para ser el loco del fútbol. Al final cantó victoria. No hacía falta pensar mucho para sacar una conclusión.

― Pero si es muy sencillo.

― ¿Eins?

― Puedes ser gerente, como Silvia/Aki, Celia/Haruna, Camelia, Nelly/Natsumi y Camelia/Fuyuka.

― Pues por mi vale. ¿Pero que debo hacer?

― Estar en todos los entrenamientos, curarles las heridas, traedles el agua y algo de comer... ―le explicó Silvia/Aki.

― Pues entonces ―dijo Samantha con mucho entusiasmo―, ¡pueden contar conmigo! Pero... no conozco a casi nadie.

― Pues es verdad, y a la vez algunos de nosotros no te conocemos. ―dijo Darren/Tachimukai.

― Pues para abreviar: Me llamo Samantha, pero como supongo que estaremos mucho tiempo juntos, podéis llamarme Sam.

― Aunque a mi ya me conoces, da igual, me presento; Me llamo Mark Evans/Endo Mamoru, y soy el capitán y portero del equipo. El es Austin/Toramaru, y está en primer grado, es delantero, al igual que Axel/Goenji. Ellos son Darren/Tachimukai, que también es portero, Sccoty/Kogure y Jack/Kabeyama, que son defensas, y Celia/Haruna, que es gerente; estos están en segundo. A los de nuestro grado si que los conoces, así que pasamos a Harley/Tsunami. Está en 1º de Bachillerato/Preparatoria, y es defensa ―Mark/Endo, al presentarlos a todos, estiró su mano y le dedicó una de sus sonrisas a la nueva gerente―. Bienvenida al equipo de fútbol

― Pues encantada de conoceros a todos. ―dijo estrechando la mano al capitán y devolviendo la sonrisa.

Al acabar de presentarse, los jugadores se repartieron por la cancha. Los delanteros practicaban con los porteros tirando a puerta, y los centrocampistas con los defensas. Todos estaban la mar de emocionados, pronto podrían jugar contra la RoyalAcademy/Instituto Imperial, y volver a jugar contra sus viejos amigos; Caleb/Fudo, David/Sakuma, Joe/Genda... Aunque esta vez fuese como adversarios, las ganas de jugar no las perdían. Mientras los chicos entrenaban, el resto de las gerentes enseñaban a Sam a preparar las bebidas energéticas específicas para cada jugador. Más de una vez la chica se giraba para ver como entrenaban, y cada vez que miraba se hacía la misma pregunta. ¿Por qué sonreían tanto? Aunque la chica no entendía muy bien el fútbol, esas, sonrisas, esas ganas... le hacían sentir algo extraño, incluso le daban ganas de jugar aunque no supiera. Era algo extraño. ¿Cómo podía un simple deporte hacer tan feliz a todos esos chicos? Quién sabe, a lo mejor aprendía algo con esos chicos.

Mientras los chicos entrenaban, Pedro se pasó por su clase para recoger algunos papeles que se había dejado. Entró en su clase y una vez que guardó sus papeles en su carpeta, decidió abrir la clase de los instrumentos. Aquello era una lástima. Aunque los instrumentos estaban en perfecto estado, nadie los usaba. El antiguo profesor odiaba que los alumnos tocaran instrumentos, y cerró la clase para los alumnos. Pero ahora, con la llegada de Pedro, los instrumentos fueron arreglados y la sala abierta cuando tenían clase. Pero se le ocurrió una cosa. Dejaría la clase abierta durante un tiempo, para ver que hacían los alumnos. Si respetaban los instrumentos, la dejaría abierta para que los alumnos pudieran ir y aprender música, vivirla. Antes de irse, en un folio escribió que la clase estaría abierta siempre. Fue a la sala de profesores e hizo varias copias que pegó por todo el instituto, y una vez echo, siguió con su trabajo.

El entrenamiento había acabado hacía rato, pero todos estaban sentados hablando animadamente. Mark/Endo y el resto le habían contado a la chica todas sus aventuras. Desde que solo tenían siete jugadores hasta el mundial. Sam escuchaba atentamente lo que sus nuevos amigos le contaban, era muy entretenido y alucinante. No podía creer que todo eso hubiera ocurrido en solamente un años. ¡La de cosas que habían pasado en aquel club! Y pensar que ella ahora era parte de ese club... Después de contar su historia como club, y presentarse un poco cada uno, le hicieron varias preguntas. Le habían preguntado que de donde era, que deportes le gustaban, sus gustos... La chica se lo contó encantada. Sam había nacido el veintiocho de agosto del mismo año que Mark/Endo y todos los que cursaban su curso, era originaria de Londres, pero la separación de sus padres había echo que se mudara a Japón. Viajaba mucho a Londres para ver a su familia. Estaba saliendo con un chico a larga distancia. El chico se llama Mathew, pero todos lo llamaban Matt, y ya llevaban juntos seis meses. Sin embargo, la distancia hacía que la chica dejase de interesarse por Matt. Le gustaba mucho la música, y además, era compositora como su padre.

― Pues ya nos conocemos todos ―puntualizó Nathan/Kazemaru―. Mark/Endo, tengo una pregunta. Si Celia/Haruna no va a estar la primera parte del partido, ¿quién grabará ese momento?

― ¡ES VERDAD! ―dijo el capitán.

Mientras que se despedían, Mark/Endo comenzó a pensar quién podría grabar el partido. A lo mejor Willy/Anteojos/Megane, o Silvia/Aki, u otra gerente. Lo podían hacer, claro, pero no tan bien como la más pequeña. Se separaron y comenzaron a irse a casa. Sin embargo, Sam tenía que pasarse por secretaría para rellenar unos papeles que le había dicho su padre. Cuando entró en el edificio, vio colgado en la pared un folio que decía que la clase de música estaría abierta para que los alumnos pudieran entrar cuando quisieran. Terminó de rellenar los papeles y subió como una bala a la clase. Efectivamente, allí estaba la clase abierta. Entró y se dirigió a una guitarra, se sentó en una silla y sin notarlo apenas, agarró la guitarra y comenzó a cantar una canción que ella misma había compuesto (n/a: la canción no tiene nombre, ya que en realidad la he compuesto yo n/n).

Un día todo puede cambiar, tu vida,tu familia, tus amigos, los dejarás atrás. Te enfrentarás a una nueva vida, donde de nada conoces, y adaptarte a ella debes, para conquistar corazones...

Mientras la chica cantaba, alguien desde la puerta escuchaba. Decidió esperar a que acabara la canción para hablarle, porque podría asustar a la chica y esta no volvería a cantar o bien por vergüenza o bien por miedo a que se riera. La canción no duró mucho porque de repente se escucho un sollozo. ¿Porque estaba llorando? Entonces el chico de cabello azul decidió entrar.

― ¿Sam?... ¿eres tu... la que llora? ―se atrevió a decir.

― Yo... no. ¿Por qué dices eso? ―dijo apartando la cara y secándose las lágrimas de la cara.

―Venga ya ―dijo sentándose enfrente de esta, haciendo que la mirara a la cara―, te estaba escuchando cuando has empezado a llorar ―al decir esto le secó las lágrimas con las yemas de los dedos, dando un pequeño color carmesí en las mejillas de la chica―. ¿Por qué llorabas?

― Preferiría no hablar del tema, Nathan/Kazemaru. Son cosas personales mías... y si has escuchado la canción supongo que podrás relacionarlo un poco ―le contestó algo calmada―, ¿y que demonios hacías escuchando?

― Vi los carteles y quise venir, pero no sabía que estabas aquí. Escuché una voz bonita y solo me paré a escucharla, no quería entrar por no molestar. Pero como te has puesto a llorar pues...

Los jóvenes comenzaron una conversación relacionada con la idea de Pedro, y poco a poco olvidaron el tema de porque Sam había llorado, tal y como quería su nuevo amigo.

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